Días de pasión y fe

Lorca pasó de los desfiles procesionales al paseíllo de los toreros. Del olor a incienso al color de la solidaridad
Jesús Cano Melgarejo / Foto: Paco Sastre

Tras la celebración de la Semana Santa la vida continúa su ciclo rutinario. Días de pasión, de fe, de promesas difíciles de cumplir. De amor al prójimo. Dicen que la Pascua te renueva el alma, aunque sólo sea por unos instantes.

El Sábado de Gloria fue un día grande para los taurinos. Lorca pasó de los desfiles procesionales al paseíllo de los toreros. Del olor a incienso al color de la solidaridad; de cargar con los tronos a disfrutar viendo torear a una mujer valiente, apasionada de su profesión, honrada, dentro y fuera de la plaza, de corazón fuerte...

Lorca fue testigo de la puesta en escena de una obra casi perfecta. Conchi Ríos, que así se llama la mujer que un día cayó del cielo hace ya más de veinte años, alcanzó en esta fecha tan señalada para todos los cristianos, Sábado de Gloria, lo imposible, el milagro de la Fe.

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