Pluralidades

Preocupante es el devenir de la temporada en Murcia. Ni un solo espectáculo a la vista; ni un solo festejo para los novilleros murcianos
Antonio José Candel

Cinco tardes y 30 toros no han servido para que la Feria de San Isidro alce el vuelo. El desastre ganadero está siendo de dimensiones calamitosas; se ha convertido en el principal escollo con el que torero y afición tropiezan cada tarde en la Monumental madrileña. Y claro, ya sabemos el desenlace de una corrida de toros en la que la flojera y la bobería de los animales lidiados es la nota dominante.

Del festejo de ayer, solo el cuarto de la ganadería de Montalvo se dejó torear en la muleta dubitativa de Curro Díaz. No anduvo fino el de Linares. Otros dos ejemplares descastados, sin movilidad ni codicia le tocaron al diestro de Lorca Paco Ureña. Una lástima: segunda comparecencia de la temporada del lorquino en Las Ventas y sin un toro con el que triunfar, al que poder cortarle las orejas. Eso sí, su sello de torería, honor y pureza volvió a impregnar de emoción los momentos más notables de la tarde.

La aciaga realidad de los festejos de rejones es algo que, desde algunos años, se viene denunciando por algunos sectores de la prensa y de los aficionados. La amenaza de su desaparición es real: al tiempo. “Urge que los caballeros rejoneadores se reúnan en asamblea y analicen su presente y porvenir antes de que este espectáculo desaparezca preso del aburrimiento”. Con este reclamo iniciaba el periodista Antonio Lorca su crónica en el País, en la que nos cuenta lo acontecido en la corrida de rejones del pasado domingo en Las Ventas. Certero y elegante como siempre.

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Toro despuntado, en exceso, de la ganadería de Benítez Cubero lidiado el pasado domingo en Las Ventas.

De vuelta a la Región –tristemente— todo sigue igual. Preocupante es el devenir de la temporada en Murcia. Ni un solo espectáculo a la vista; ni un solo festejo para los novilleros murcianos. El día de la comunidad autónoma, que como saben se conmemora el 9 de junio, parece definitivamente haber perdido todo el aroma y esplendor taurino que lo caracterizaba –eso sí— con el beneplácito de los que a priori se enarbolan con orgullo la defensa de la fiesta de los toros en la capital.

La denuncia social que si se presentó y –debido a su cordura— ha obtenido respuesta por parte del Gobierno de la Comunidad Autónoma ha sido la firmada por el Club Taurino de Lorca. La denuncia, impulsada a consecuencia de la presentación de los novillos que se lidiaron en el festival celebrado el pasado 15 de abril en la Ciudad del Sol, ha recibido el apoyo del Gobierno Regional y de la que algunos medios –entre ellos las webs de información taurina Tendido de Sol y El Muletazo— informamos en su momento y apoyamos. Este hecho no se puede interpretar como un guiño más de la clase política a la fiesta de los toros. La interpretación debe ser más profunda. Y es que no deja de ser un aval increíblemente válido por el trabajo bien hecho de una entidad que ha resucitado la afición en Lorca y en toda la comunidad autónoma lejos de los focos.

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