1-J: la injusticia consumada

Tal y como adelanta hoy este medio, Iniciativas Iliberis S.L.U. está a un solo paso de hacerse con la adjudicación de la Feria Taurina de Blanca 2017. De este modo, la injusticia de Blanca con Antonio Soler se habrá consumado
Antonio José Candel

Un año más la afición blanqueña ha tenido que esperar hasta el último momento para conocer de manera oficial, y fuera de toda especulación, el nombre de la empresa que organizará la feria taurina del municipio. Después de casi una inexistente competencia entre ‘Iniciativas Iliberis S.L.U.’ y ‘Taurina Resaso S.L.’, será la empresa dirigida por Mario Hidalgo Rodríguez, en asociación con el taurino sevillano Juan Manuel Rodríguez Vélez, quien goce de esa oportunidad.

El proceso de adjudicación estuvo siempre empañado por la injusticia ‘moral’ que suponía el no haber consolidado desde el principio una apuesta firme y sin fisuras por el hombre que devolvió a Blanca su Feria Taurina ‘Villa del Toro’. Por el empresario que podía haber consolidado en Blanca un proyecto taurino válido y convincente para reverdecer ilusiones taurinas en la localidad. Ese hombre, Antonio Soler, traía a Blanca la receta que ya le hizo triunfar años atrás: novilleros murcianos, ganaderías de primer orden, diversidad de encastes… Un proyecto que pensaba y acrecentaba la figura del aficionado a los toros. Un proyecto que pensaba y acrecentaba las ilusiones de los jóvenes novilleros que luchan en la Región de Murcia por abrirse esa senda que les derive a grandes ferias como la de la vecina Calasparra. La idiosincrasia de Blanca como trampolín para los José Manuel, David Fernández, Pablo Belando, Alejandro Caravaca, Fran Ferrer, Raúl Saéz, Samuel Rodríguez y tantos otros se ha visto reducido a un inexistente y oxidado muelle.

El éxito registrado durante el pasado mes de marzo se empañó con promesas vagas y estériles de una Corporación Municipal influenciada por un precario ‘grupo de trabajo’, que comenzó a descolgar teléfonos como vendedores de seguros para buscar fuera de nuestras fronteras regionales opciones empresariales que vinieran a jugar a ser gerentes taurinos en Blanca. Desde luego, esta desleal y ruin intervención no hacía falta. Es más, terminó por complicar una situación que se estimaba serena y con todas las garantías. Garantías divididas en tres partes: para Blanca, para el aficionado y para un empresario que decidió decir ‘sí’ y venir a apostar con lealtad a la Fiesta.

Desde entonces, la relación entre la nueva corporación municipal del Ayuntamiento de Blanca y el empresario Antonio Soler dio lugar a un stand by que finalmente tornó en un agrio divorcio. Una lástima. Y Blanca, sea como fuere, ha vuelto a equivocarse. No dudo de la honorabilidad de la empresa adjudicataria. Ni de sus méritos. Ni mucho menos. Ni del ejercicio de transparencia política llevado a cabo por el Ayuntamiento. Esa no es la cuestión que nos ocupa. Bastante lejos de ahí. Si dudo, sin embargo, de la honorabilidad y la capacidad de trabajo de un proyecto que nació para unir al aficionado blanqueño y que, finalmente y en pocos meses, ha quedado retratado. Esa. Esa es la verdadera lástima…

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