Murcia y sus avatares

Toros Sureste vuelve a dejar de lado a dos de los diestros murcianos que, por méritos propios, merecen estar en el ciclo
Antonio José Candel

En una época de constante cambio y de explosión creativa, la Tauromaquia murciana sigue apoltronada en un proceso de ferviente carga narcisista. Narcisismo local, claro. La línea continuista y conservadora de la Feria Taurina de Murcia 2017 no ha hecho más que confirmar esa falta de creatividad que pueda devolver al ciclo murciano el interés de antaño. “Si todo marcha como en estos últimos años, la próxima edición de la Feria Taurina de Murcia podría contar con una cuarta corrida de toros”, ha asegurado el empresario Ángel Bernal durante su intervención en el acto que anunciaba la feria. Y es que ya no es cuestión de cantidad; sino de calidad y variedad. De sensibilidad. Aunque aquí debemos reconocer que una cosa es jugar al póker con garbanzos y otra, con dinero de verdad.

Una calidad que el empresario murciano busca a la sombra del retorno de Morante al coso de La Condomina tras cinco años de ausencia. El maestro de la Puebla regresará a la capital murciana durante una de sus temporadas más grises e indiferentes que se le recuerdan. Ojalá y pueda reencontrarse con la afición murciana. Ya se le espera. Junto a Manzanares y el lorquino Paco Ureña configura el cartel del ciclo.

Las otras dos corridas anunciadas descienden en interés debido a la imposición de dos toreros que, a pesar de acaparar a un pequeño reducto de la afición, suponen la pérdida de dos puestos que (¿por qué no?) podrían ser ocupados por Ginés Marín o Juan del Álamo. O quizás, por murcianos y por méritos propios, esos dos puestos son los que deberían ocupar Rafaelillo y Antonio Puerta. Una vez más, Toros Sureste S.A. vuelve a inhibir el deseo de la afición murciana por ver a ambos diestros.

Y es que el divorcio Tauromaquia-despachos es cada vez más agrio. Más insensible y enloquecido. Diez años atrás, Rafaelillo se enfundaba en Alicante el traje de torear para enfrentarse a su primera corrida de Miura. Nacía un Torero con mayúsculas. Junto a Esplá y Padilla. Hoy, sin embargo, diez años después se ha presentado en su tierra –en su plaza— una feria que vuelve a ningunearlo. Que vuelve a olvidar al hombre torero que consiguió superar las 50 corridas toreadas con el hierro de Zahariche. Murcia sigue en deuda con usted, maestro.

El caso del ceheginero Antonio Puerta, triunfador indiscutible durante dos temporadas consecutivas de una feria acostumbrada a encumbrar figuras, es otro de los avatares injustos del ciclo. Respecto a las particularidades de este caso, Ángel Bernal ha sido claro en sus declaraciones: “A Antonio Puerta lo hemos apoyado siempre, pero con tres carteles no había hueco. A la gente hay que darle lo que pide y con tan solo tres corridas de toros el hueco no existía”.

Otro de los elementos repetitivos del ciclo es la oda murciana a la inmortalidad por el monoencaste Domecq. Los toros de Núñez del Cuvillo, Luis Algarra y Victoriano del Río, siendo tres de las ganaderías con más garantías de la cabaña brava, siguen poniendo de manifiesto la ausencia de originalidad a la hora de reseñar una corrida que apueste por la diversidad de encastes. La eterna demanda eternamente denegada.

Toros Sureste, sin embargo, lo sigue teniendo claro y porfía en su apuesta por las jóvenes promesas del toreo. Además de las dos clases prácticas, de entrada gratuita, se consolida la novillada picada que –por segundo año— servirá para aupar a otro joven novillero de la ET de la Región de Murcia al escalafón superior. Ramón Serrano, como ya hiciera en la feria 2016 Fran Ferrer, debutará con los del castoreño.

La novedad en cuanto a espectáculo es la celebración del Campeonato de España de Recortadores. La empresa de la plaza de toros Murcia, junto a Toropasión Espectáculos, hace de este modo un guiño a la Tauromaquia popular con un espectáculo en el que tomarán partida una selección de 16 de los mejores especialistas de España.

Ahora las pretensiones son las de alcanzar las cotas necesarias de interés entre el aficionado para así poder garantizar la solvencia de una cuarta corrida de toros en el año del 130 aniversario de la Plaza de Toros de La Condomina. Ojalá y el deseo manifestado por el empresario Ángel Bernal adquiera esta vez esa solidez requerida.

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