Milagro Salenc

El torero francés pone en un puño el corazón de La Caverina después de ser prendido de una manera escalofriante por el quinto del festejo
Antonio José Candel / Fotos: Toromedia

La verdad del toreo no conoce de clemencia, ya sea en un tentadero o en la catedral misma de la Tauromaquia. La apuesta de vida o muerte que cada tarde asumen los hombres de luces juega en la fragilidad de un hilo de seda. Es una apuesta a cara o cruz lanzando la moneda de Caronte. Ellos son toreros. No juguemos con la exclusividad de serlo.

Hoy, en Calasparra, se hizo un milagro. El pitón del quinto ejemplar de Couto de Fornilhos navegó entre el cuello y el corazón de Adrien Salenc durante unos interminables segundos. Su posterior desmayo presagiaba lo peor. Su apuesta de vida o muerte pasaba por recibir a este serio ejemplar de la divisa portuguesa con una larga cambiada al cobijo de las tablas. Lo sucedido después se denomina Milagro Salenc.
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En su primero, segundo del festejo, el novillero francés definió el torero dispuesto que atesora. Se desnudó sin tapujos desde la media de rodillas para cerrar un brillante saludo capotero. Con la muleta anduvo muy por encima del descastado animal, al que robó derechazos de notable asentamiento y encaje. Muy inteligente en los tiempos y estructurando la faena de principio a fin, dando siempre el pecho, Salenc arriesgó en unos circulares finales con el novillo ya muy parado. Mató de pinchazo hondo y dos descabellos, perdiendo una oreja que tenía amarrada.

Rompió plaza Juan Carlos Benítez lidiando al primero de Couto. A ‘Maitines’, como al resto de sus hermanos, le costó romper para delante, tendió a defenderse y echó la cara por encima del palillo. Dubitativo el espada, el cornúpeta se orientó. Optó por pasaportarlo, eso sí, certero con la espada. El cuarto fue un manso de libro, con la querencia muy marcada. Benítez, con problemas para sujetarlo, solo pudo justificarse. Volvió a sembrar la espada, pero tuvo que recurrir al verduguillo.
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Carlos Ochoa pasó casi de puntillas por la Villa Arrocera. ‘Bufo’, negro mulato sorteado en tercer lugar y con profunda expresión de toro viejo, fue muy brusco en las embestidas. Sin clase ni entrega, Ochoa solo pudo matarlo bien. Con ‘Bemposto’, desentendido y reservón, tampoco gozó de mayores oportunidades. Tuvo que abreviar.
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- Ficha del festejo:

Plaza de Toros de ‘La Caverina’. Tercera de feria. Novillos de Couto de Fornilhos, bien presentados, mansos y complicados.

Juan Carlos Benítez: silencio, silencio tras aviso y silencio en el que mató por Salenc.
Adrien Salenc: ovación tras aviso en el único que mató.
Carlos Ochoa: vuelta y silencio.

Parte Médico de Adrien Salenc: En la enfermería fue atendido Adrien Salenc de una contusión torácica con dos varetazos en región anterior del tórax y luxación del hombro derecho, que se reduce con sedación. Pendiente de TAC torácico por contusión importante.

En Crónicas

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