Los cárdenos ganan la partida a los de luces en Calasparra

Novillada con muchísimas opciones la reseñada por Ana Romero para el penúltimo festejo de la XXVIII Feria Taurina del Arroz. Pablo Aguado, Leo Valadez y Alfonso Cadaval se marchan de vacío
Antonio José Candel / Fotos: Toromedia

Incluso para las figuras (las que lo intentan claro) es difícil creer lo despacio que puede embestir un toro cárdeno. La despaciosidad en estos toros, eso sí, es una navaja de doble filo. Muy lejos del temple del toro bobalicón, el de los novillos lidiados esta tarde en Calasparra con el hierro de Ana Romero requerían de una firmeza y un acople excepcional. Tragar paquete y aguantar miradas. La emoción y la codicia hicieron el resto para confirmar el gran momento en el que se encuentra la divisa paja y celeste.

Pablo Aguado y ‘Catador’ inauguraban la tarde en un tono ascendente. Surgió el toreo bien planteado con la mano diestra. Muy suave. El burel sacó movilidad y franqueza en sus viajes y Aguado supo purgar esas cualidades. Lo intentó por el pitón izquierdo, pero ahí el novillo cambió su comportamiento. Quiso rematar su labor con toreros doblones pero lo emborronó todo con la espada. En el cuarto capítulo, ‘Culoncito’ también quiso embestir en la muleta del sevillano, pero sin demasiada codicia y entrega. Insulso y a menos, obligó a renunciar a Aguado que dejó la media y saludó la ovación.
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Leo Valadez captó pronto la atención de La Caverina con un quite bien ejecutado por lopecinas, de mucha torería sobre todo la segunda. En el tercio de banderillas se vivió un momento de peligro al prender el de Ana Romero al subalterno Ramón Moya. Con la franela, el mejicano se mostró dubitativo y no llegó a acoplarse a la alegre embestida que ‘Revolero’ le regalaba por el pitón derecho. No anduvo fino con la espada y, después de escuchar un aviso, su labor fue silenciada. El quinto fue un capítulo insulso, muy plano debido a la nula y apática predisposición de Valadez. Al final: ovación para ‘Horneado’ y pitos para el novillero.
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El tercer novillo fue aplaudido de salida. Un toro precioso, la apuesta matutina en corrales del ganadero, con el que Alfonso Cadaval se presentaba en Calasparra. ‘Clavelito’ peleó con saña y bravura en varas, galopó en banderillas y embistió incansable, y con gran clase y humillación, en la muleta del sevillano. Cadaval impuso ritmo y ligazón para hilvanar las series por el pitón derecho. Por el pitón izquierdo el espada se vio desbordado y la faena bajó de intensidad. Una lástima. Lo volvió a meter en el canasto por el pitón derecho en la última tanda antes de irse a por la tizona. Falló y el posible trofeo se evaporó. ‘Clavelito’ fue premiado con la vuelta al anillo.
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El sexto fue el de menos opciones del buen encierro de Ana Romero. Apuntaba maneras de salida pero una puntada del pitón en la arena y la media vuelta mermaron claramente las condiciones del utrero. Superado nuevamente por la complejidad del novillo, lo despachó sin mayor gloria.

- Ficha del festejo:

Plaza de Toros de ‘La Caverina’. Quinta de feria. Tres cuartos de entrada. Novillos de Ana Romero, bien presentados y de buen juego. Destacó el tercero, premiado con la vuelta al ruedo.

Pablo Aguado: silencio y ovación.
Leo Valadez: silencio tras aviso y pitos.
Alfonso Cadaval: ovación y silencio.

Parte Médico: "El banderillero Ramón Moya fue atendido en la enfermería de varetazo en región perineal derecha y un pisotón en la tibia izquierda con dolor y hematoma local e impotencia funcional. Se envía a hospital para estudio radiológico".

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