Rafaelillo: La maestría del genio

Tarde de contrastes en Cehegín. Rafaelillo, con tres orejas, domina y manda sobre sus tres toros de Miura. Antonio Puerta, que se rehízo y pudo pasear un apéndice del buen sexto, paga con la desconfianza el peso del cartel
Antonio José Candel

Cehegín nos volvió a demostrar una cosa: la pasión por el toro bravo sigue muy viva. El interés por lo extraordinario, y no por lo ordinario y lo celebrado al uso, agudiza la viveza por la Tauromaquia. Otro de los aspectos que definieron el éxito de la tarde –y no menos importante— fue el hecho de reunir en un cartel nuevo y rompedor a dos murcianos desahuciados por la capital murciana. ¡El error no tiene justificación! Rafael Rubio ‘Rafaelillo’ y Antonio Puerta se enfrentaron en una tarde de contrastes a una corrida buena y exigente del hierro de Miura. Toda una celebración. Y el aficionado supo responder al reclamo.

De aquella corrida de toros celebrada por 2007 en Alicante sigue prevaleciendo la enjundia y el arrojo del muchacho que se enfundaba por primera vez el traje de luces para enfrentarse a una corrida del mítico hierro sevillano. La entrega y la maestría exclusiva de Rafael Rubio ‘Rafaelillo’, del hombre que atesora en su regazo más de 50 corridas de Miura, prendió a toda la plaza desde el abrazo a Puerta antes de romper el paseíllo. Despedazó la tensión y abrazó a Antonio ante el primer gran compromiso de su carrera profesional en su tierra. “¡Aquí me tienes, torero!”, pareció susurrarle sinceramente al oído. ¡Qué bonito es el toreo! Y así lo hizo, no se separó de él. Ordenando las lidias y exponiendo su juicio en todo momento.

Luego, Rafaelillo, dio una auténtica lección de cómo se le hacen las cosas a un Miura. En Cehegín como en Madrid; un auténtico escándalo. Una clase para nuevos toreros. Y no fue fácil. Y no es fácil. Su seguridad desde el recibo capotero hasta la ejecución de la suerte suprema fue pasmosa. Por momentos la gente escandalizaba, y –créanme— no es ninguna exageración. Tres Miuras, tres muy Miuras con sus colorados chorreados (nada de cárdenos o nuevos inventos genéticos: el Miura). Es cierto que ninguno, salvo el primero, desarrolló ese genio traicionero. Pero es que ahí tenían a Rafaelillo, para someterlos muy por abajo. Para mandarles y dejar claro desde el primer encuentro que Rafa es magno de Miura. Para ligarlos y taparles los defectos, como con su tercero, al que le arropó extraordinariamente ese puntito de manso aquerenciado cosiéndolo mucho a su franela.

La tarde de Antonio Puerta escaló de menos a más. Pero el compromiso queda ahí y su esfuerzo final no ahuyentó la pelea. Desde el desconfiado y resumido primer parlamento, Antonio anduvo muy muy dubitativo. El peso del hierro fue una losa. Sobre la campana paseó una oreja del buen sexto, ‘Infante’ de nombre. Lo muleteó con cierta destreza por el derecho y pudo completar la gesta. La tarde sirvió para destacar la definitiva irrupción del que puede llegar a ser un gran torero de plata: Antonio López ‘El Charra’. El lorquino cumplimentó dos extraordinarias bregas y saludó en el sexto tras parear vistosa y eficazmente.

- Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Cehegín. Casi lleno en los tendidos. Toros de Miura, bien presentados y de buen juego.

Rafael Rubio ‘Rafaelillo’: ovación con saludos tras leve petición, dos orejas y oreja.
Antonio Puerta: pitos, división tras aviso y oreja.

Saludó tras parear al 6° Antonio López ‘El Charra’, de la cuadrilla de Antonio Puerta.

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