Sebastián Castella y Paco Ureña, contra las inclemencias desbravadas

Castella y Ureña abren la primera puerta grande del ciclo. El descastado y flojo encierro de Núñez del Cuvillo, y el remiendo de Las Ramblas, imposibilitan un mayor lucimiento de la terna
Antonio José Candel / Fotos: Toromedia

La Feria Taurina de Murcia ha arrancado esta tarde su periplo 2017 con una de las entradas más flojas que se recuerda durante un inicio de feria. El cartel inicial se había descompuesto por completo y las bajas de Morante y Manzanares fueron suplidas por Castella y Perera. El interés del cartel recaía, sobre todo, en un inspiradísimo Ureña que pechó en último lugar con el garbanzo negro de la floja y descastada corrida.

Sebastián Castella no pudo lucirse en el saludo capotero ante el primer toro de la feria, un terciado, descastado y blando jabonero de Cuvillo. Tras el leve puyazo si pudo hacerlo por aliviadas chicuelinas. En la muleta del francés se desplazó sin emoción y sin entrega. Faena insulsa, congruente con la sosería de su oponente. Mató de estocada trasera. Vacío, muy vacío, el primer capítulo del serial murciano.

El cuarto de la divisa verde, roja y blanca saltó a la arena murciana con una parsimonia pasmosa, sangrando mucho por el arpón de la divisa. Se dolió en banderilla, sale suelto. Brindó al público desde el mismo centro para iniciar, desde allí mismo, el trasteo con cambiados por la espalda. La nobleza bobalicona de ‘Contento’ y su largura y premura en el viaje permitió al francés torearlo a placer por el pitón derecho. Lo cuajó también al natural. El cambio de actitud de Castella fue evidente. Muy bien el francés, ligando la variada y vistosa faena. Mató de estocada trasera y desprendida. Dos orejas.
9784__C2Z4989
Miguel Ángel Perera tuvo que lidiar en primer lugar un toro tan chico como asquerosete, que levantó fuertes protestas entre el público. Este importante matiz acabó pronto con las aspiraciones del torero de la Puebla de Prior, cuya actuación –muy plana— pasó a segundo plano. La bronca al de Cuvillo en el arrastre fue de estruendo; el silencio a Perera también.

El quinto fue otro toro feo y terciado con el que Javier Ambel se gustó en banderillas. Perera brindó al público una faena que inició sometiendo a ‘Galiano’. Citando con el pico de la muleta, Perera lo llevó sin el eco necesario para que aquello calara en los tendidos. La actitud del diestro no remontó y la plaza se impacientó. La estocada fue muy defectuosa. Escuchó un recado presidencial.
4035__C2Z5259
Paco Ureña, decidido a levantar la tarde entre sus paisanos, saludó con el mentón hundido a ‘Jergoso’, se echó el capote a la espalda y firmó lo más destaco de la tarde hasta ese momento. Quiso lucirlo en el caballo, llevándolo hacia el varilarguero al paso –algo excepcional en La Condomina— y allí derribó a Vicente González. Sensacional en el quite, ofreciéndoles a sus compañeros de cartel la personalidad de un torero. El presidente cambió el tercio con tan solo dos banderillas en el lomo del castaño. Ureña, rodillas en tierra, citó con fe al Cuvillo consiguiendo darle el tono emocionante a la faena. Tardo y cogido con alfileres, fue entendido a la perfección por el diestro de Lorca, que le ofreció tiempo y suavidad en el embroque. Todo a media altura y sin ahogar al animal. Los naturales, de uno en uno. La inteligencia en los circulares finales tildaron del triunfalismo merecido el ocaso de la faena. Muy sincero y enrabietado en el desplante, se fue a por la espada. Estocada entera y La Condomina inundada en pañuelos. Dos orejones.

Manseó de salida el remiendo de Las Ramblas, el toro con más presencia de la tarde. ‘Taleguillo’ no se lo puso fácil a Ureña. Soso y parado, rehuyó muy pronto la pelea. Paco porfió y no abandonó, queriendo dejar su impronta al natural. Era imposible por la birria desbravada. La antítesis del toro bravo. Le recetó un auténtico estoconazo, de efecto fulminante. Fue fuertemente pitado en el arrastre.
2709__C2Z5150
- Ficha del festejo:

Plaza de Toros de La Condomina. Menos de media entrada. Toros de Núñez del Cuvillo, terciados y flojos, y un remiendo de Las Ramblas, manso.

Sebastián Castella: silencio y dos orejas.
Miguel Ángel Perera: silencio y palmas tras aviso.
Paco Ureña: dos orejas y silencio.

7263__C2Z5195

En Crónicas

Comentarios:

Todavía no hay cometarios, sea el primero en comentar...

* Campos obligatorios
Texto...
Utilizamos cookies para mejorar la navegación en el sitio. Más información Aceptar