La firma invitada: Francisco Montiel y María Ibáñez

Francisco Montiel, matador de toros ciezano, analiza en Tendido de Sol todo lo acontecido en la recién concluida Feria Taurina del Arroz
Francisco Montiel, matador de toros, y María Ibáñez

Un año más, la ilusión, las ganas y el esfuerzo por la consolidación de una feria, ya considerada como importante en todo calendario taurino y atractiva para todo aquel aspirante a querer seguir cultivando el buen camino de nuestra fiesta brava, finaliza con la positividad que la fiesta necesita.

Se inició el ciclo con una de las novilladas más esperadas; Monteviejo, ya que "Rosita" N°25, fue premiado como el mejor novillo de la Feria del Arroz 2016. Tras su paso por Calasparra, sigue dejando patente el buen momento que atraviesa dicha ganadería. En cuanto a los novilleros, poco que destacar. La terna se justificó ante un notable ganado.

Tarde de expectación la del 4 de septiembre, cuando los dos líderes del escalafón novilleril se anunciaban con la ganadería más comercial de la feria: Villamarta. Expectación que, de forma inesperada, protagonizó el alicantino Jorge Rico, a quien tocó en suerte el mejor lote de la tarde: ‘Jerezoso’ un burraco de capa, que le permitió emocionar al público de Calasparra y que pidió, al unísono, las dos orejas y la vuelta al ruedo al de Villamarta. Dentro del blanco y plata que vestía Jorge Rico, está lo principal; ilusión, pundonor, ambición y frescura. Por su parte, Colombo, dejó patente el oficio que atesora y que pronto dejará ver en su salto al escalafón superior.

En la tercera de abono, tarde para olvidar, se vivieron muchas y no muy positivas emociones. La de Couto de Fornilhos destacó por su peligro, mansedumbre y falta de clase, poniendo cuesta arriba una tarde que pudo acabar en tragedia. Afortunadamente, todo quedó en un susto de Adrien Salenc que, tras realizar una faena sólida, firme y de peso, a su primer novillo desclasado y con cierto peligro, fue cogido aparatosamente cuando recibía a su segundo con una larga cambiada muy pegado a tablas. Los compañeros de terna Juan Carlos Benítez y Carlos Ochoa poco pudieron hacer ante los 'Coutos' que les tocaron en suerte.

Los ‘Conde de la Maza’ llegaron a Calasparra bien presentados, exigentes y desiguales en comportamiento. Entre ellos hubo tres toros muy importantes que encajan con lo que demanda la afición de Calasparra. Uno de ellos 'Limpiosito' tocó en suerte al francés Tibo García, que anduvo muy firme con él, consiguiendo momentos de gran lucidez, que el público supo ver y premió con el primer trofeo de la tarde, al que luego se sumó 'El Adoureño, que se mostró resolutivo ante ‘Limpio’ un toro con ritmo y transmisión. Cerraba cartel otro francés, El Galo, que dejó ver su voluntad de agradar al público, pero que finalmente se vio desbordado por todo lo que aconteció en la tarde, entre eso, los tres avisos que escuchó en su primer novillo.

Como no hay quinto malo, los Santa Coloma de Ana Romero se anunciaban en la quinta de feria, resultando ser la novillada más completa y con más opciones de todo el ciclo. Hubo embestidas profundas, largas, a ralentí y con mucha transmisión que calaron en los tendidos de la Caverina, especialmente las de ‘Clavelito’ que dibujó surcos en el albero con el hocico. Cadaval no supo exprimir al máximo las embestidas con las que sueñan muchos toreros. La labor más completa corrió a cargo de Pablo Aguado, quien vio truncado su triunfo por el mal manejo de los aceros. La tarde no fue para Leo Valadez, que no encontró su sitio y no captó la atención de los aficionados.

Cerraba la feria el debut de Cuadri, que llevó a Calasparra una novillada desigual de juego y presentación. En el cartel; Gerardo Sánchez, que hacía su primer paseíllo en España y que en él no se cumplió el refrán "querer es poder" porque quiso y no pudo. El ecijano Ángel Jiménez, estuvo muy comprometido toda la tarde ante un lote imposible, jugándose el tipo con mucha verdad. Por su parte, Miguel Ángel Pacheco, quien cerraba la feria del arroz, sorprendió gratamente toreando al natural y levantando a más de uno de su asiento. La afición quiso recompensarle con dos trofeos, que se pidieron con intensidad pero que finalmente quedó en la oreja de más peso de la feria. Acarició la espiga de oro que finalmente fue concedida por unanimidad al alicantino Jorge Rico.

Por último, cabe hacer una mención especial a la excelente gestión y organización de la Feria Taurina del Arroz 2017, especialmente a la empresa de Pedro Chicote, quien ha consolidado con su compromiso y dedicación un ciclo de novilladas considerado como uno de los más importantes del territorio español.

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