La algarabía de El Fandi, la armonía de Talavante y el tesón de Roca Rey

La terna sale en hombros por la Puerta Grande después de un espectáculo entretenido y vistoso para el público
Antonio José Candel / Fotos: Toromedia

Con dos largas cambiadas recogió David Fandila ‘El Fandi’ al primer toro de la tarde. Salió suelto del capote del torero granadino cuando quiso lucirse con un quite por chicuelinas. ‘Frenoso´ galopó cansino en los tres pares de banderillas que Fandila le colocó. Con la misma emoción (ninguna) acudió a la muleta del matador, que asentó su larga y plana actuación en el pitón izquierdo. El de Victoriano, obediente a los toques, salía largo del embroque y eso le permitió al diestro reunir muletazos carentes de verdad y acople. La estocada caída y de gran efecto no fue óbice para que el presidente concediera la oreja.

Vistoso y resolutivo –una vez más— con el capote, El Fandi volvió a exprimir su fortaleza con los rehiletes. La borrachera murciana le pidió un cuarto par y David les concedió el capricho. ¡Más vino; suba la música! ¡Qué el jolgorio no se detenga! Y ‘Marchante’ se contagió. Se vino arriba en la muleta de su lidiador y regaló auténticas embestidas que le permitieron sellar una labor larga y de mucha puesta en escena. La pureza es otra cosa… El espadazo se fue trasero, terminó escupiéndolo el animal y obligó al torero a usar el verduguillo. Oreja.
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Alejandro Talavante aprovechó en los primeros compases de su actuación la fijeza, la calidad y el ritmo que ‘Botellero’ le ofreció, pero no tuvo el fondo necesario para que la faena despuntara. La medida en el trasteo fue fundamental. También las manoletinas finales que susurraron entre los tendidos que aquello merecía la orejita. No fue así porque la algarabía murciana se desvaneció por el mal uso de los aceros. Saludó la ovación desde el tercio.

El diestro pacense consiguió tomarle el pulso y la medida al quinto del festejo. Talavante hizo de enfermero con ‘Dalia’; lo mimó y fue entonces cuando surgió su buen toreo, bien planteado, ligado, rítmico. Muy suave. Lo cuidó y con enorme facilidad ligó muletazos atiborrados de armonía por los dos pitones. Mató de casi entera y los pañuelos asomaron en los tendidos hasta que el usía concedió los dos trofeos.
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El peruano Andrés Roca Rey se presentaba en La Condomina con ‘Epicentro’, interpretando con torería un quite variado en el que el burel destapó su calidad y nobleza. Con los pies enterrados en la arena citó al ejemplar de la divisa amarilla y negra para que La Condomina comenzara a vibrar. El epicentro realmente lo marcó con su franela Roca Rey, poderoso; llevándolo muy cosido al engaño. Los derechazos suaves y clásicos. Por la izquierda, el toro va todavía mejor pero Roca Rey lo escupe de la muleta sin enroscarlo a la cadera. Al final no acertó con la espada y no pudo amarrar el triunfo.

Los pases cambiados por la espalda del peruano ante el sexto en el inicio de faena fueron el preludio de una labor edificada más en el empeño del matador que en las opciones verdaderas de ‘Beato’. El toro tan manejable como noble, hipnotizado por el engaño, tuvo que resignarse ente el tifón peruano. En las postrimerías de la faena se metió entre los pitones y alternó arriesgados pases cambiados por la espalda. La gente se volvió loca. Se pidieron con fuerza los máximos trofeos después de matar de estocada tendida.
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- Ficha del festejo:

Plaza de Toros de La Condomina. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Victoriano del Río, justos de presentación y de buen juego.

David Fandila ‘El Fandi’: oreja y oreja.
Alejandro Talavante: ovación con saludos y dos orejas.
Andrés Roca Rey: ovación con saludos tras aviso y dos orejas y rabo.

En Crónicas

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