Con la yema de los dedos

A pesar de sortear el peor lote, el diestro de Lorca pasea una oreja de su primer Cuvillo y roza la puerta grande de Las Ventas con una faena repleta de épica y torería ante el quinto
Jesús Cano Melgarejo

Nunca tuvo la llave tan cerca, esa que abre la Puerta Grande de la catedral del toreo. Se entregó en cuerpo y alma Ureña al público de Madrid. No se dejó nada dentro. Su lote resultó desigual, como su suerte. El tercero de la corrida fue toreable, y Ureña lo vio muy pronto. El comportamiento del astado de Núñez del Cuvillo fue ejemplar, y el torero lorquino lo aprovechó en un trasteo de gran pureza. Mató bien. Oreja merecida. La putada fue en el quinto, el toro más difícil de un buen encierro de Núñez del Cuvillo. Se jugó la vida sin mirar las complicaciones de su enemigo. Con todo en contra recibió una voltereta de infarto durante el trasteo. Un milagro de Dios lo salvó de males mayores. Con la oreja ganada a ley se le fue espada, rozando con la yema de los dedos la Puerta Grande de Madrid.

Luis David Adame dejó buenas sensaciones la tarde de su confirmación. El francés Sebastián Castella no tuvo opciones para poder triunfar.

- Ficha del festejo:

Plaza de Toros de las Ventas. Quinta de la Feria de Otoño. Casi tres cuartos de entrada. Toros de Núñez del Cuvillo.

Sebastián Castella: silencio en ambos.
Paco Ureña: oreja y ovación.
Luis David Adame: ovación y ovación de despedida.


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