Querer, siempre querer

Juan Bautista y Paco Ureña lidiaron un complicado encierro de Adolfo Martín que dio escaso juego
Jesús Cano Melgarejo

No va a permitir que nadie le quite el sitio, ese que ocupan los toreros que tras pasar una quimera comienzan a comer de la tarta. Paco Ureña ha recorrido un largo camino hasta llegar al lugar que hoy ocupa. Su principal virtud siempre ha sido confiar en si mismo. Hoy, la afición más exigente le reconoce todas las tardes el esfuerzo sincero que siempre realiza. Ureña quiere ser figura, dejar huella dentro de la historia de la Tauromaquia. Este año ha toreado dos tardes en la Feria de Otoño de Madrid, dejando sobre la arena un reguero de toreo puro. Todavía quedan compromisos importantes que cumplir pero Madrid ha visto torear a un pedazo de torero cuajado y dispuesto a seguir engrandeciendo la profesión.

En Crónicas

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