El lamentable declive Maestrante

Las múltiples e inexplicables ausencias y la condena del ‘monoencaste’, algunas de las claves de la temporada taurina en la Real Maestranza de Sevilla
Antonio José Candel

Ha pasado una semana desde que la empresa Pagés, comandada por Ramón Valencia, hizo oficiales las combinaciones de toros y toreros para la temporada 2018 en el coso del Baratillo, de la que –una vez más— José María Manzanares será su eje, aunque este año el alicantino compartirá protagonismo con Andrés Roca Rey. Cuatro paseíllos trenzarán por coleta.

Por lo demás, ya lo saben: 15 corridas de toros hilvanadas con el mismo hilo mustio de siempre. Y en el sentido ganadero, toda una catástrofe. Nula capacidad innovadora. La condena incurable del ‘monoencaste’ se ha instalado definitivamente en la capital hispalense y como si nada; como si no fuera un drama; como si no fuera uno de los dos ciclos taurinos más importantes del mundo; como si de Sevilla no dependiera buena parte –ya no solo de la conservación de la cabaña brava española— sino de esa difusión mediática que pueda dotar de pluralidad a la cada vez más soporífera y predecible tarde de toros.

Un año más, de igual modo, volvemos a comprobar con gran estupefacción cómo el alto índice de corruptibilidad del sistema sigue lastrando en la cuneta de la indiferencia los esfuerzos y los triunfos sobre el albero de algunos toreros para exponer con absoluta vergüenza lo mucho que pesan las labores en los despachos.

Es inconcebible que toreros como Juan del Álamo, Javier Castaño, Alberto Aguilar –en la temporada de su adiós—, Cayetano, Paco Ureña o Rafaelillo se queden fuera de una gran feria. La ausencia de Diego Ventura es otro de los grandes escándalos ya que, al veto sevillano se suma, por ejemplo, el de otras muchas plazas norteñas como la de Pamplona. Por tanto, salgamos de la autocomplacencia y seamos conscientes de que esta situación es un síntoma inequívoco de fracaso casi letal para todo el estamento taurino.

Y sobre todas estas ausencias, permítanme que me centre en una. Porque si es bochornoso que Ureña no actúe en Sevilla, también (o más) lo es que la corrida de Miura quede en un mano a mano cuando todos los pronósticos apostaban por el regreso al coso maestrante de Rafaelillo. Este hecho es y será una de las canalladas más clamorosas en la historia de la Tauromaquia.

¿La respuesta a todos estos atropellos? Silencio y cautela. Menuda hecatombe…

Y mientras tanto, hemos vuelto a comprobar como gran parte del peso de la afición recae hoy en las grandes ferias de novilladas. La última en poner de acuerdo a todo el mundo taurino ha sido la de Villaseca de la Sagra gracias a un elenco ganadero espectacular: Baltasar Ibán -triunfadora del pasado año-, La Quinta, Monteviejo, Cebada Gago y Dolores Aguirre han sido los hierros elegidos para la XIX edición del certamen de novilladas Alfarero de Oro.

Ese pique sano que se deja ver entre ellas, entre las grandes ferias de novilladas me refiero, gusta, y mucho.

En Opinión

Comentarios:

#1 Anónimo: La mafia taurinista ha arruinado el futuro de la fiesta y la carrera de muchos toreros. que pena

El 22-02-2018

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