Desde ‘Mi Cartagena Taurina’…

¿Dónde está el PACMA que lo acepta de buen grado? O la masacre de los delfines en las Islas Feroe y Dinamarca, o en el comportamiento del radicalismo adoctrinado de encapuchados destrozando cuanto cogen al paso solo porque no se comulga con sus ideales
Francisco Vera es presidente del Foro Taurino Cultural de Cartagena

Dice el ilustre dramaturgo catalán Albert Boadella en su decálogo en defensa de la Tauromaquia que la metáfora más completa de la vida es la vida y la muerte, el dolor, el miedo, el valor, la belleza, la astucia, la prudencia y el arrojo, pero ante todo, el conocimiento y la inteligencia para actuar en el momento oportuno. Pero fíjense lo que dice Boadella: la tauromaquia en sí es la propia vida. Claro que lo singular de este hecho es que en la lidia del toro bravo no hay nada simulado. No hay teatro, ni comedia, ni circo, ni cine. En el ruedo se presenta el torero y su antagonista, el toro, y esta liturgia es la representación de la propia vida que se escribe en el ruedo, pero con una realidad absoluta.

Lleva toda la razón el gran aficionado Albert Boadella: esto no sucede en ninguna rama de las artes. De ahí la grandeza de la fiesta de los toros, una realidad absoluta de la vida donde lejos de prohibir la entrada a niños se debería aconsejar a los padres y empresarios (a coste cero para los niños) poder acercar a estos a la realidad de la vida y de su dureza, en este caso de una Cultura que es tremendamente democrática y respetuosa con la sociedad y con la belleza, armonía, plasticidad y al mismo tiempo dureza, que se escenifica en las plazas de toros.

Sé que algunas personas (a las que respeto) se pueden escandalizar de mis palabras, pero en cambio no ponen medios ni protestan ni se escandalizan de que sus niños vean las imágenes en horas de audiencia infantil (ya sean televisiones, telediarios, etc.) donde se recrean en las masacres de los países islámicos, o en la crudeza de las guerras, o en la masacre que ahora -en este mes del sacrificio del cordero en que estos señores a los que recibimos y aceptamos de pleno derecho- imponen sus costumbres y normas que nada tienen que ver con las nuestras y les cortan la cabeza en las calles a los corderos ‘en nombre de Alá’ hasta que se desangran a la vista de todos. ¿Dónde está el PACMA que lo acepta de buen grado? O la masacre de los delfines en las Islas Feroe y Dinamarca, o en el comportamiento del radicalismo adoctrinado de encapuchados destrozando cuanto cogen al paso solo porque no se comulga con sus ideales y, no hablemos del maltrato y asesinatos de la violencia de género que se recrean mucho y muy bien en las televisiones para que los niños que ven todo esto vayan asumiendo el mundo de intolerancia y radicalismo que estamos viviendo.

Ahora resulta que, después de siglos de nuestra cultura taurina que ha pasado por todos los colores políticos, pretenden hacernos creer que lo hacen por la defensa y derecho de los animales. ¿Qué ocurre, que solo son animales que proteger los toros de lidia? ¡Anda ya! Perdonen que insista en esto que voy a decir: ¡Francia nos da sopas con honda en cuanto a la tauromaquia! Y somos tan torpes que dejaremos que se pierda esta cultura de nuestra España, legado de nuestros antepasados, porque un grupo de radicales intolerantes que son manejados, nos pongan “los pavos a la sombra”. ¡Que Dios reparta suerte!

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