Jorge Ibáñez: el ganadero que quiso triunfar como torero

Para el próximo año tiene previsto lidiar cinco novilladas sin picadores, una más que en 2018, y un lote de utreros
Jesús Cano Melgarejo

Jorge Ibáñez dejó un día los trastos de torear para dedicarse en exclusiva a la difícil tarea de criar toros bravos, un trabajo que ha desempeñado con total lealtad a la Tauromaquia. Cogió las riendas de la ganadería familiar en un momento muy delicado. Con la experiencia adquirida durante años decidió implantar ideas nuevas que diesen resultados más satisfactorios. Dejó de lidiar corridas de toros para centrarse de lleno en las novilladas, obteniendo resultados dispares. La temporada que acaba de finalizar ha sido ilusionante para la vacada yeclana. La "fórmula" implantada por el joven ganadero a la hora de selecionar los animales ha sido la clave. Para el próximo año tiene previsto lidiar cinco novilladas sin picadores, una más que en 2018, y un lote de utreros. La finca ‘Las Moratillas’ sigue viva, y como diría mi amigo Ginés, que sea por muchos años más.

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