El editorial de Antonio José Candel en esRadio


La afición se gana y se construye en plazas como la de Huesca. En plazas como las de Cieza, Abarán, Cehegín… y para eso es imprescindible que podamos seguir hablando del toro como ser inspirador de respeto, de congoja, de miedo
Antonio José Candel / Foto: www.radiohuesca.com

Quizá a estas alturas del debate no debería de sorprendernos, pero no por ello debemos seguir con los ojos cerrados. O, como mínimo, entreabiertos. No puede negarse bajo ningún concepto la trascendencia de las últimas noticias que nos sitúan ante una flagrante derrota: la derrota en la que nos sume la manipulación y, por tanto, la pérdida de valor de cuanto sucede en una plaza de toros.

A pesar de ser la realidad del afeitado uno de los secretos a voces que más vapulean a la viabilidad de un espectáculo íntegro, hemos conocido que la ganadería salmantina de El Vellosino podría enfrentarse a una multa que oscilaría los 50 mil euros por manipular las astas de los seis toros que presentó el pasado mes de agosto en la Feria de Huesca para un mano a mano entre los diestros Enrique Ponce y 'El Juli'.

Dos toreros, dos de los líderes incuestionables del escalafón, que este fin de semana sin embargo han vuelto a situarse en el ojo del huracán tras lidiar en Manizales una corrida duramente criticada con el hierro de Ernesto Gutiérrez Arango.

Dos acontecimientos que ensombrecen la más que digna, loable y estoica labor que sigue desarrollando la Fundación del Toro de Lidia. Uno de sus últimos éxitos: conseguir que por segunda vez un fallo judicial anule la prohibición del Ayuntamiento de Villena de organizar festejos taurinos en la localidad.

¿Por qué enfrento estas dos circunstancias? Pues muy sencillo. Miren: la afición del mundo del toro siempre ha destacado por ser una romántica. Por ser una afición a la que siempre la ha movido la ilusión. Estas premisas hoy están más mermadas que nunca. Penden de un hilo más fino del que nos empeñamos en valorar. Está en la mano de todos seguir apoyando la labor de la Fundación que ha demostrado estar del lado de todos los taurinos, pero también debemos de ahondar en el respeto que debemos de profesar de cara a ese espectáculo íntegro por el que paga ese ilusionado y romántico aficionado.

Debemos de devolverle la credibilidad a todas las ferias. Y a todas las plazas. Sin desigualdad, sin excepción. La afición se gana y se construye en plazas como la de Huesca. En plazas como las de Cieza, Abarán, Cehegín… y para eso es imprescindible que podamos seguir hablando del toro como ser inspirador de respeto, de congoja, de miedo. No lo olvidemos. Es elemental. No obviemos esa realidad.

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